martes, 17 de mayo de 2011

VENCIENDO AL ENEMIGO.


¿Alguna vez has tenido un enemigo?, ¿o has sentido que alguna situación en particular te incomoda al grado de quitarte el sueño?


He aquí una ayuda práctica para vencer al enemigo de manera eficaz.



DESCUBRIENDO AL ENEMIGO.

¿Qué es un enemigo?

Enemigo es la persona o situación con la cual te sientes incómodo (a) Y que afecta de forma directa tu estado de ánimo y sentimientos.

Los enemigos pueden ser imaginarios y pueden ser reales.

Enemigo imaginario:

Hay una etapa en la adolescencia en la cual, los jóvenes sienten que todos hablan o piensan mal de ellos. Esta etapa se supera al crecer, pero algunos no lo logran. Siguen pensando que las personas que están a su alrededor tienen algo en su contra.

Habrá de analizar igual como es tu conducta ante las personas. La biblia menciona una ley Universal: “TRATA COMO QUIERES QUE TE TRATEN” (Luc. 6 31)

Si tu trato es áspero con los demás, sería lógico que los demás no te traten con dulzura. Si acostumbras no saludar o no responder los saludos, habrá quienes piensen que no es necesario hacerlo, para evitar disgustarte.

Acercarse a las personas y conocerlas, es tener una visión amplia de cómo son los demás en realidad. Podrías descubrir que no tienen algo contra ti, si no que no se había presentado la oportunidad de entablar una sana convivencia.

Lo mismo sucede con situaciones de la vida en las cuales los cambios nos afectan. Muchas veces nos acostumbramos a desempañar un papel o rol en algún trabajo o situación, cuando este cambia, la transición a lo nuevo, a nuevos roles pueden crear en ti incomodidad. Este caso es recomendable darse la oportunidad de experimentar; quizá podrías descubrir que un cambio es beneficioso y que fue lo mejor.

La vida es cambiante, por lo que nosotros debemos adaptarnos a los cambios, aunque estos en ocasiones nos resulten dolorosos.

ENEMIGO REAL.

Los enemigos reales son aquellos donde sí existe una relación incomoda con otra persona o situación, como resultado de acciones fuera de nuestro control ya sea con o sin motivo aparente o justificado.

Los enemigos reales son quizá los más difíciles de vencer. Son aquellos que nos duelen más y con los cuales consideras que no hay solución. Pero sí la hay, no desesperes.

Todo enemigo real o imaginario tiene un porqué. Deberás analizar cómo se inició la situación y qué papel desempeñaste en él.

Una vez hecho esto, comienza el siguiente plan de guerra para vencer a tu enemigo. Nunca desistas, por que vencer al enemigo te dará gran satisfacción.

VENCIENDO AL ENEMIGO. Pasos para vencerlo.

 Ubica quien es tu enemigo. Ya sea éste imaginario o real, un enemigo es un enemigo.

 Escribe las cualidades positivas de tu enemigo.

Las personas o situaciones tienen siempre dos aspectos: Positivos y negativos. A veces el que una persona tienda a ser imperante contigo, puede ser de gran utilidad si se quema el edificio, sabrá movilizar a todos para salir corriendo de él.

Si tu enemigo es una situación: cambio de trabajo, puesto, casa o escuela. Aplica la misma regla. Los cambios pueden traer más ventajas que desventajas y te puedes llevar una agradable sorpresa.

Utiliza lo positivo de tu enemigo para tu uso personal. Sus cualidades siempre te ayudarán en situaciones en las cuales no tienes facilidad. Darle una oportunidad a tu enemigo es darte una oportunidad a ti mismo.

 Conoce a tu enemigo.

Muchas de las situaciones negativas de tu enemigo, son porque necesita un amigo. Los enemigos también tienen sentimientos y puede ser que el ambiente y los problemas que lo rodean es lo que hace que ellos actúen así.

Cuando mi hijo estudiaba en la estancia infantil, se presentó una situación particular. Un niño mayor que él lo golpeaba. En consecuencia, mi hijo presentaba pesadillas nocturnas y una agresión en casa.

Le comente lo anterior a la maestra, con lo cual, ella mencionó que ya estaban tomando medidas necesarias para solucionar esta dificultad. Me explicó que el hogar del menor no era muy estable, por lo que deduje que el problema se originaba ahí.

Le pedí a mi hijo que cuando el niño se acercará para pegarle, él levantará ambas manos y le dijera con voz firme: ¡Alto! – Yo quiero ser tu amigo y no me gusta jugar así- . Que insistiera con que no le gustaba jugar de esa forma y que él quería ser su amigo.

Al final de la historia hay un recuerdo en mi mente, que es ver a mi hijo correr a abrazar a su enemigo, cuando esté ya no estaba estudiando con él, y escuchar decirle: -Amigo, te he extrañado- ¡Había convertido a su enemigo en su mejor amigo!

Una palabra amable, un gesto agradable; puede transformar vidas. Comprender las circunstancias que rodean a tu enemigo, puede darte una pauta a seguir con él.

 Ora por tu enemigo.
Este paso, se convierte en el primer paso cuando ya tienes experiencia en la lucha campal contra el enemigo.

Odiar es cansado. Lo único que se gana con estar enojado siempre con una persona o situación es que no seas feliz, y posiblemente la otra persona si lo sea, por lo que el único que se encontrará amagado y triste serías tú.

Orar por el enemigo es la solución perfecta. El perdón es un don divino. Dios nos lo concede, pero es necesario querer hacerlo.

Cuando quieres perdonar, el pedirle a Dios la fortaleza para lograrlo y la bendición para tu enemigo, es el bálsamo para el alma. Es fácil amar a los que nos aman, pero no así con los que tenemos dificultades. La palabra santa dice:

“Bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian… Porque si amáis a los que os aman, ¿Qué mérito tenéis?” (Luc. 6:32).

Vencer al enemigo, es vencerse a sí mismo. Vencer el orgullo, dar el primer paso, querer dejar los rencores y dar una oportunidad a ser mejores cada día.

Habrá quizá, situaciones en los que la persona no responda como esperas, pero tú sigue firme en la lucha, porque al final saldrás vencedor y tú habrás de hacer de tu ENEMÍGO NÚMERO UNO, en TU MEJOR AMIGO.

Recuerda que:

“Amad pues, a vuestros enemigos, haced bien y prestad, sin esperar de ello nada, y vuestro galardón será grande, y seréis hijos del altísimo; porque él es benigno aún con ingratos y malos. Sed pues misericordioso como vuestro padre es misericordioso”

Luc. 6:35-36.

Sin Olvidar que: “No juzguéis, y no seréis juzgados. No condenéis, y no seréis condenados. Perdonad y seréis perdonados.” Luc. 6 37



Ltizia.


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